Malvinas: 39° aniversario del bautismo de fuego de la Artillería Antiaérea

Un día como hoy, la Artillería Antiaérea del Ejército Argentino tuvo su bautismo de fuego en la defensa de nuestras islas Malvinas.

En la madrugada del 1º de mayo de 1982, a las 04:42, un avión Avro Vulcan bombardeó el aeropuerto de Puerto Argentino. El avión despegó de la isla Ascensión, a 5.600 km de las islas Malvinas. Fue detectado por los radares del Ejército y de la Fuerza Aérea, pero no llegó a ingresar en el alcance de los sistemas de armas antiaéreos propios.

A las 08:23, dos escuadrillas de aviones Sea Harrier británicos atacaron nuevamente, con sus cañones de 20 mm y lanzando bombas sobre las instalaciones. Fue entonces cuando las armas de artillería antiaérea activaron sus sistemas y se derribaron dos aviones Sea Harrier FRS.1: el XZ 452 y el XZ 453, del Escuadrón Aéreo Naval 801 británico.

Estas dos acciones de combate marcaron el bautismo de fuego de la Artillería Antiaérea del Ejército Argentino.

“En el combate, los segundos duran una eternidad”

El coronel VGM retirado Claudio Oscar Braghini, entonces subteniente del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 601, cuenta: “Los días previos al viaje se vivían con incertidumbre. Nos reunían para darnos mucha información sobre las tropas inglesas (…). En Comodoro Rivadavia aproveché a escribirle a mi familia. Finalmente llegó la orden: cruzamos a las islas”.

Además de brindar protección al aeropuerto de Puerto Argentino, parte del GADA 601 fue desplegado en Pradera del Ganso y allí fue el subteniente Braghini con sus piezas antiaéreas.

A los pocos días de estar instalado en ese lugar, “aparecieron tres ecos en el radar (…); mediante un sistema que se denomina “joystick en altura” levanté la señal de adquisición de blanco un poco por arriba del avión y disparé: el Harrier estalló en el aire. Inmediatamente adquirimos otro avión que hacía maniobras evasivas; cuando se estabilizó, le tiramos una ráfaga y vimos cómo salía humo”.

Los artilleros pasaban muchas horas arriba del director de tiro sobre el radar. “Estábamos saturados de mirar la pantalla, quizá no pasaba nada. Pero si ocurría, era una cuestión de segundos. En el combate, los segundos duran una eternidad”.

Por su parte, el exsoldado VGM clase 63 Eduardo Antonio Miño cuenta uno de los momentos más difíciles: “En Darwin, los depósitos de combustible fueron alcanzados por las bombas enemigas y todo se transformó en un infierno. Nuestra sección, que era de artillería antiaérea, se convirtió en artillería de campaña. Pusimos los cañones en “manual” y ejecutamos tiro rasante, haciéndole mucho daño al oponente”.

La artillería antiaérea en Malvinas

La artillería antiaérea en Malvinas se destacó tanto por el equipo y el armamento con tecnología adecuada para la época, como por el alto nivel de instrucción y el profesionalismo de sus integrantes.

En las islas estuvieron desplegados el GADA 601, la Batería “B” del GADA Mixto 602 y la Batería “B” del GADA 101; a partir del 1° de mayo, hicieron sentir su fuego sobre las aeronaves británicas.

La artillería antiaérea fue una amenaza real para la aviación enemiga; los sistemas de detección y dirección de fuego eran blancos de alto valor buscados por los aviones. Esto no solo lo afirman los integrantes de las unidades que combatieron, sino también los integrantes de las tropas británicas.

En Puerto Argentino, un Sistema Conjunto de Defensa Antiaérea compuesto por armas y radares controló y dirigió la mayoría de las incursiones de nuestros medios aéreos, proporcionó ayuda de aeronavegación y posibilitó operaciones de búsqueda y salvamento.

Estas acciones expresaron el valor, el coraje y el amor a la Patria que tuvieron nuestros héroes artilleros de Malvinas.

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