La guerra se acerca

Bombas sobre Malvinas

Primeros Ataques Británicos

A las 4:40 del 1 de mayo, un bombardero británico B-2 Vulcan, proveniente de la isla ascensión, descargó un racimo de bombas de mil libras sobre la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Esa incursión ejecutada desde gran altura tomó por sorpresa a la defensa antiaérea argentina que, a partir de ese momento, entró en estado de alerta. La pista sufrió un agujero de veinte metros de diámetro, sin embargo, los Hércules C-130 y otros aviones de menor porte pudieron seguir operando hasta el fin del conflicto.

Más tarde, los radares nacionales, desplegados en Puerto Argentino anunciaron la llegada de nuevas incursiones. Los sistemas de artillería antiaérea conformados por efectivos de Artillería de Defensa Aérea del Ejército Argentino, con misiles Roland, cañones Oerlikon de 35 mm y sus radares y directores de tiro Skyguard, y artilleros antiaéreos de la Fuerza Aérea y de la Armada, entraron en acción.

La reacción argentina

Artillería antiaérea

Los británicos continuaron con los ataques, pero se encontraron con el fuego cruzado de nuestra artillería de defensa aérea: dos aviones Harrier fueron derribados por la artillería del Ejército Argentino, uno por misiles Roland y otro por los cañones de 35 mm; un misil Tiger–Cat de la Armada Argentina derribó a un tercer atacante y otros cuatro se alejaron averiados. Las aeronaves enemigas ya no volvieron a intentar atacar volando a baja altura, contentándose con ataques desde gran altitud y perdiendo, de este modo, efectividad.

Se inicia así, para las fuerzas terrestres, la batalla por las Islas Malvinas, que se prolongará, sin pausas, hasta el 14 de junio de 1982, durante 45 días.

Aquel primero de mayo de 1982, nuestra Artillería de Defensa Aérea tuvo su bautismo de fuego, demostrando una gran eficacia al momento de derribar las aeronaves atacantes o hacerlas desistir del ataque.